Las organizaciones en general instituciones de índole diversa, sean académicas, hospitalarias, sociales, o corporativas están tomando conciencia de la gran importancia y responsabilidad de investigar y proteger la salud emocional y física de su recurso humano, lo cual influye de forma directa en mantener un clima laboral altamente motivado y sano.  Una de las tácticas utilizadas es el autocuidado, que se entiende como “el conjunto de estrategias de afrontamiento que se pueden implementar para prevenir déficits y propiciar o fortalecer el bienestar integral” (Murillo, 2001). También se define el auto-cuidado como la práctica de actividades que los individuos realizan en favor de sí mismos para mantener la vida, la salud y el bienestar.

Un requisito imprescindible para desarrollar estrategias de autocuidado es recobrar la capacidad de registrar oportunamente los malestares tanto físicos como psicológicos sin dejar que éstos se vayan acumulando y se conviertan en un peso que condiciona la vida, afecten el trabajo y las relaciones. En nuestra cultura se considera un valor el saber “aguantar” e “invisibilizar” el malestar y sufrimiento. Nos culpabilizamos de sentirnos mal y no hacemos caso a las señales. Las ignoramos o las subestimamos, pudiendo inclusive desembocar en una tensión emocional o estrés crónicos.

Objetivos:

  • Fomentar el autocuidado integral en las y los participantes
  • Enseñar las técnicas de autocuidado utilizadas en la actualidad
  • Conocer y practicar mindfulness (atención plena), sedente y en movimiento
  • Identificación y valoración de factores estresantes en la vida de cada participante
  • El ejercicio físico, basado en estiramientos  
  • Practicar Atención plena en la vida cotidiana, para evitar el estrés y la angustia.